A través del Decreto 56/2019 de 11 de abril  se aprueba LA ESTRATEGIA CONTRA EL DESPILFARRO DE ALIMENTOS  EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CANTABRIA 2019-2022 respondiendo al compromiso del Gobierno de Cantabria que ya, en el marco del “ Plan de Emergencia Social de Cantabria (PESC)”,  plantea líneas estratégicas y medidas transversales en las que se implica toda la Administración Pública con el fin de alcanzar propuestas eficaces orientadas a reducir el despilfarro de alimentos, coordinando esfuerzos que deriven en una mayor articulación del sistema alimentario.

La necesidad de establecer estas acciones orientadas a reducir el despilfarro de alimentos está enmarcada en el enfoque integral de la UE para la utilización eficiente de los recursos.

«Una Europa que utilice eficazmente los recursos» es una de las siete iniciativas emblemáticas que forman parte de la Estrategia Europa 2020 que pretende generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador.

Actualmente es la principal estrategia de Europa para generar crecimiento y empleo, con el respaldo del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

Esta iniciativa pretende crear un marco político destinado a apoyar el cambio a una economía eficiente en el uso de los recursos y de baja emisión de carbono que nos ayude a:

Esta emblemática iniciativa ofrece un marco de medidas a largo plazo y, de manera coherente, otras a medio plazo entre las cuales ya está identificada una estrategia destinada a convertir a la UE en una «economía circular» basada en una sociedad del reciclado a fin de reducir la producción de residuos y utilizarlos como recursos.

ECONOMÍA CIRCULAR

La economía circular (EC) es un concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía…) se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos. Se trata de implementar una nueva economía, circular – no lineal –, basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

Uno de los aspectos más importantes a desarrollar en el marco de esta política es la lucha contra el despilfarro alimentario, implementada en el ámbito estatal en el “Programa para la reducción de las perdidas y el desperdicio alimentario y la valorización de los alimentos desechados”, propuesto por el MAGRAMA, cuyo mensaje Más alimento, menos desperdicio” sintetiza las 11 líneas de acción prioritarias:

  1. Reducir las pérdidas y los descartes de alimentos y fijar el objetivo europeo zerowaste to landfill (ningún desperdicio al vertedero).
  2. Fomento de la economía circular: objetivo residuo CERO.
  3. Facilitar la formación de redes de consumo que sirvan para disponer directamente los productos alimenticios desde los centros de producción.
  4. Constitución de una cadena solidaria de alimentos. Conseguir que estos excedentes sean entregados a organizaciones sociales.
  5. Promover la formación en el buen manejo y aprovechamiento de los alimentos en todas las etapas de la cadena alimentaria y en los hogares.
  6. Apoyar la investigación y la innovación orientada al aprovechamiento total de los alimentos.
  7. Mejorar y hacer más transparente la información sobre la utilización de los alimentos y los residuos alimentarios.
  8. Promover los necesarios cambios normativos y la seguridad jurídica que favorezcan el aprovechamiento de los alimentos garantizando su salubridad.
  9. Promover las medidas económicas y fiscales orientadas a la prevención de las pérdidas, las mermas y el desperdicio de alimentos de acuerdo con la jerarquía de gestión de residuos.
  10. Facilitar la donación de alimentos a las entidades de acción social y los colectivos desfavorecidos.
  11. Colaborar en la reducción del despilfarro alimentario a la mitad para el año 2025 (la Comisión Europea estima que cada año se desaprovecha 1/3 de la producción mundial, 7,7 millones de toneladas anuales en España) en línea con la resolución del Parlamento Europeo del 19 de enero de 2012.

Las pérdidas y desperdicio de alimentos no solo representan, desde una perspectiva global, una oportunidad desaprovechada de alimentar a la población, sino que, en el actual contexto económico, en el que la sociedad atraviesa momentos difíciles y debido al cual se ha incrementado el número de personas en situación de vulnerabilidad social, la reducción de este despilfarro alimentario sería un paso preliminar para combatir el hambre y mejorar el nivel de nutrición de las poblaciones más desfavorecidas.

Además del problema ético y nutricional que supone que una cantidad considerable de alimentos en buen estado se desaproveche cada día, se plantea el impacto ambiental, en términos de cantidad de recursos naturales finitos, como los recursos hídricos, la tierra o los recursos marinos utilizados para la producción de estos alimentos no consumidos. A lo que se suma el impacto ambiental del exceso de residuos orgánicos e inorgánicos que este despilfarro genera.

La propuesta de Economía Circular, cuyo objetivo a largo plazo es que la UE se convierta en una sociedad del reciclado, plantea medidas para reducir el despilfarro de alimentos que permitan alcanzar el objetivo de desarrollo sostenible de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos a más tardar en 2030.