El volumen mundial de despilfarro de alimentos se calcula en 1 600 millones de toneladas en el “equivalente de productos primarios”. El despilfarro total de los alimentos para la parte comestible de este volumen equivale a 1 300 millones de toneladas.

La huella de carbono del despilfarro de alimentos se estima en 3 300 millones de toneladas de equivalente de CO2 de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera por año.

El volumen total de agua que se utiliza cada año para producir los alimentos que se pierden o desperdician (250km3) equivale al caudal anual del río Volga en Rusia, o tres veces el volumen del lago de Ginebra.

El Gobierno de Cantabria, a través de MARE está desarrollando durante 2020 una campaña de sensibilización sobre el despilfarro alimentario.

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